Cristina Saraldi, divulgadora de juego consciente

Diario de viaje y vida

Para mí, la vida es un continuo viaje. Hasta agosto 2029 estuvimos viajando por Sudamérica en furgoneta en familia y fue una experiencia maravillosa. Un año después de volver a España, seguimos viajando adaptándonos a nuestro nuevo lugar, experiencias y situaciones.

Viajando por Sudamérica pudimos jugar con comunidades indígenas, con familias cuyos hijos tenían alguna necesidad especial (y un estigma social importante en algunos países), con adolescentes con conflictos “de verdad” y con personas de diversas edades y razas.

También pudimos conocer familias viajeras, y no tan viajeras, con quienes compartimos mucho más que juego.

Volver a España sigue siendo un viaje. Y caminar en este mundo de la persona autónoma o perseguidora de sueños, sigue siendo un viaje en sí mismo, ¿no crees? Nuestro viaje por Sudamérica en familia se convirtió en un objetivo personal desde que en 2005 y 2006 viajé por Asia con mi mochila cargada de sueños y pocas expectativas.

Fue en ese viaje por Asia cuando compartí pedacitos de viaje con algunas familias viajeras que me llevaron a desear lo que en 2018 comenzó. En uno de esos trocitos de viaje, algo sentí que me llevó a decirme: “Cuando sea madre, viajaré en familia”. Quería que mis hijos pudieran vivir esta experiencia y este sueño conmigo (sin saber además que la maternidad me supondría semejante revulsivo personal).

Y al fin, ese sueño se cumplió. Al igual que se cumplió mi sueño de escribir un libro (de juegos) y también fundar una empresa con la que soñé hace ya más de 11 años…

Ahora sueño con divulgar aún más el juego consciente, con expandir el universo de los Aceites Esenciales a través del juego; y con que familias, profesionales de la educación y empresas vean en el juego el motor de cambio que es. Ojalá la sociedad sepa ver la sacralidad que tiene el juego y su poder y fuerza.

Porque si jugáramos más, el mundo sería un lugar mejor. Pero es que si jugáramos diferente, la infancia sería también diferente: escuchada, jugada y probablemente, mucho más recordada. 

Al fin y al cabo, el juego es juego, sea cual sea la raza, la cultura, la clase social o los entornos.

Me encantará que me acompañes con mi proyecto de mejorar el mundo jugando, con mis ideas que puedo materializar y las que aún no puedo.

Dejo por aquí la posibilidad de que me invites a un café siempre que quieras. A un café o a lo que te nazca. Yo seguiré creando contenido y buscando la manera de superar esta crisis pandémica que tenemos por delante.

Ojalá sepamos encontrarnos y te ayude a mejorar el vínculo en tu familia, en tu empresa o entre tus amigos. Siempre conectando con tu niña o niño interior. Gracias por ayudarme.