Días de celebración

Preparando el viaje vemos que hay muchos hitos que celebrar. Y a nosotros nos encanta hacerlo.

Buscar días de celebración. Buscar excusas y celebrar. Porque la vida es muy corta para lamentarse. Creemos que es mucho mejor bailar (y eso que no bailamos todo lo que nos gustaría), cantar (hasta con nuestros complejos que nos frenan a menudo), desnudarse (y no lo hacemos como nos gustaría) y encontrar momentos juntos para brindar y bailar.

Desde hace ya algunos años celebramos los medios años. Todo comenzó porque Cloe cumple en julio y nunca podía celebrar en su escuela. Así que, como a mí no me gusta celebrar cumpleaños muy separados de la fecha, le propusimos hacerlo en enero, que así era su medio año.

¡Qué gran idea! Desde entonces celebramos los dos. Y fue muy interesante porque Kian decidió nacer dos días antes del medio cumpleaños de Cloe, así que dos veces al año, con un día de por medio, celebramos cumpleaños y medios cumpleaños. Y me parece precioso que así sea.

Hoy celebramos este post, aunque por ahora lo haré sola. Me iré dormir más tranquila, y quién sabe, igual me hago la ola.

Porque como dice Pablo Neruda, hoy es hoy. Aquí te dejo su poema Celebración, ¿lo conocías?

Pongámonos los zapatos, la camisa listada,
el traje azul aunque ya brillen los codos,
pongámonos los fuegos de bengala y de artificio,
pongámonos vino y cerveza entre el cuello y los pies,
porque debidamente debemos celebrar
este número inmenso que costó tanto tiempo,
tantos años y días en paquetes,
tantas horas, tantos millones de minutos,
vamos a celebrar esta inauguración.

Desembotellemos todas las alegríasresguardadas
y busquemos alguna novia perdida
que acepte una festiva dentellada.
Hoy es. Hoy ha llegado. Pisamos el tapiz
del interrogativo milenio. El corazón, la almendra
de la época creciente, la uva definitiva
irá depositándose en nosotros,
y será la verdad tan esperada.

Mientras tanto una hoja del follaje
acrecienta el comienzo de la edad:
rama por rama se cruzará el ramaje,
hoja por hoja subirán los días
y fruto a fruto llegará la paz:
el árbol de la dicha se prepara
desde la encarnizada raíz que sobrevive
buscando el agua, la verdad, la vida.

Hoy es hoy. Ha llegado este mañana
preparado por mucha oscuridad:
no sabemos si es claro todavía
este mundo recién inaugurado:
lo aclararemos, lo oscureceremos
hasta que sea dorado y quemado
como los granos duros del maíz:
a cada uno, a los recién nacidos,
a los sobrevivientes, a los ciegos,
a los mudos, a mancos y cojos,
para que vean y para que hablen,
para que sobrevivan y recorran,
para que agarren la futura fruta
del reino actual que dejamos abierto
tanto al explorador como a la reina,
tanto al interrogante cosmonauta
como al agricultor tradicional,
a las abejas que llegan ahora
para participar en la colmena
y sobre todo a los pueblos recientes,
a los pueblos crecientes desde ahora
con las nuevas banderas que nacieron
en cada gota de sangre o sudor.

Hoy es hoy y ayer se fue, no hay duda.

Hoy es también mañana, y yo me fui
con algún año frío que se fue,
se fue conmigo y me llevó aquel año.

De esto no cabe duda. Mi osamenta
consistió, a veces, en palabras duras
como huesos al aire y a la lluvia,
y pude celebrar lo que sucede
dejando en vez de canto o testimonio
un porfiado esqueleto de palabras.

Y tú, ¿celebras muchas cosas en la vida?

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