Juego consciente

Hace tiempo que siento que la consciencia es la responsable de cómo abordamos nuestra crianza. Y es por ello que el juego consciente me parece imprescindible en nuestra relación con la infancia.

Confío plenamente en el juego libre. De hecho, me encanta que cada vez sean más las voces que se alzan para reclamar el tiempo y la importancia que tiene este tipo de juego. La libertad y el hecho de permitir al niño jugar como necesita en cada momento, es una maravilla. Y para ello, es muy importante ofrecer espacios preparados donde el niño se sienta seguro.

De esta manera el niño representa, reconoce, descubre y vive el mundo que le rodea. Jugando libremente se relaciona, consigo mismo, con el entorno y con los demás. Y privar de esto a un niño debería ser concebido como violencia o maltrato.

Sí, suena duro, pero así lo siento. El juego libre es vital para la infancia.

Y si el juego libre es vital y podemos decir que no permitirlo es dañino para el niño, siento que ya estamos poniendo una consciencia en el tipo de juego que podemos acompañar, proponer o provocar. También podemos observar y decidir. Es decir, poner consciencia en cómo acompañamos, cómo jugamos (si es que jugamos) y cómo intervenimos.

El juego consciente, para mí, es la oportunidad que tenemos de descubrir el mundo, de descubrirnos como adultos, y de sobre todo, permitir a nuestros peques jugar.

Porque ellos no necesitan poner consciencia en nada. Ellos SON consciencia.

No necesitan que nadie les enseñe a jugar. Ellos SON juego.

La infancia no necesita que nadie le dirija el juego. Ella VIVE en el juego.

Los que debemos trabajarnos, reeducarnos, observar y reflexionar somos nosotros. Porque nos han perdido la manera de jugar, nos han perdido la confianza, y nos han perdido tantas virtudes con las que nacemos.

Por eso el juego consciente lo veo sumamente importante si queremos mejorar el mundo y cambiar las cosas que nos incomodan, no nos gustan y que a menudo tenemos instauradas automáticamente.

Así que ofrezco estos talleres cuyo objetivo es saludar a ese niño. Recordarnos a los adultos que somos capaces. De hecho, lo somos mucho más de lo que pensamos. Simplemente, en algún momento nos invitaron a dejar de jugar sin que nadie fuera consciente de ello.

¿Y si ahora ponemos consciencia y nos recuperamos? Yo te acompaño, si es que te resuena.

#JuegoConsciente #CrisSaraldiCuentaMucho

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