La responsabilidad de vivir en la verdad

Hoy estoy reflexiva. Son muchas las cosas que estoy viviendo en este mes y medio que llevo de viaje y necesitaba  compartirlas.

Por un lado, Froggies sigue siendo mi fiel compañera, y en esta última etapa me ha tocado transitar situaciones complicadas, que me siguen acompañando y que me regalan reflexiones y también experiencias para conocerme un poquito más.

Paralelamente, convivo diariamente con mis dos hijxs, mi marido y todo aquél que me encuentro en este viaje, y que amablemente nos acoge y nos recibe. Cada persona vive su vida a su manera, siendo su manera la que ellas han elegido. Algunas deciden cambiarla, otras no. Y todo ello lo veo válido. Porque yo soy la primera que me permito cambiar de manera de pensar según evoluciono.

La mentira

Lo que no he cambiado desde que he sido madre es una cosa: la mentira. Decidí que si quería mejorar el mundo, no podía mentir a mis hijxs. Y así es día tras día. No soporto las mentiras piadosas: “no tengo más dinero” (para evitar comprar algo que quieren), “no hay más yogures” (para evitar que coma más, porque no es saludable o porque no quiero), “no puedo x ó no puedo y…” para evitar comunicarnos y tener en cuenta el aquí y ahora del infante. Todo esto me parece un recurso que soluciona el momento aunque complica las relaciones humanas. No creo que sea sano mentir aunque sean mentiras piadosas, ya que veo más sano el explicar, conversar y acompañar si fuera necesario.

La responsabilidad de vivir en la verdad

Justo en estos días Cloe nos dice que cree que Papá Noël y los Reyes Magos no existen. Y que como no le mentimos nunca, quiere saber la verdad. ¡Toma ya!

En los dos momentos que conversó conmigo “hubo suerte” y el cambio de tema fue natural. Es un tema que quería que abordáramos su padre y yo con ella.

Se ve que algo hacemos correctamente según nuestros deseos. Y se ve también que ella ha decidido que así sea y que quizás tengamos una navidad diferente este año.

No llevaba yo bien del todo la mentira, así que, aunque con algo de miedo, también estoy agradecida de que me lo haya preguntado y de que tenga la confianza para hablarlo y no de quedarse con esa mentira y duda dentro de sí misma.

Y en esta reflexión acerca de mentiras, me encuentro también con el Universo Redes Sociales. Como dice mi queridísima Paloma Balandis, la televisión de este siglo. Un escaparate donde compartimos lo bueno, lo positivo y lo que más nos apetece mostrar. ¿Y por qué? Entiendo que porque nos hemos acostumbrado a ello. Y porque mucha gente quiere vivir en su mentira, sin mirarse, vendiendo una película que no es la suya, que la escucharon y allá van. Aunque a menudo sus sombras, sus miedos, sus ganas de hacer daño o sus lo que sea, les lleva a proyectar otra realidad.

Redes sociales

La responsabilidad de vivir en la verdad

También hay una dualidad en esto de las Redes Sociales, como en todo. En mi caso, y sé que también es el caso de mucha gente, comparto lo positivo porque en mi día a día veo más cosas positivas que negativas. Porque soy una persona optimista y suelo ver el vaso medio lleno. Porque decir la verdad me parece lo mejor que puedo hacer; y porque para mejorar el mundo, me gustaría hacerlo desde las ganas y la ilusión. Sin embargo, a menudo, cuando no sé qué compartir, prefiero no compartir nada. Lo hago con ganas, con ilusión y pensando en divulgar estas ganas de seguir hacia adelante y de perseguir los sueños de uno mismo. Y si es a través de la infancia y el juego, mejor que mejor. Porque si cambias tú, cambia el entorno.

Sin embargo, no puedo negar que viajar en familia no es fácil, que hay muchos momentos complicados. Que todos los días surgen conflictos entre hermanxs, con otros niñxs y entre nosotrxs como familia. Porque estamos muchas horas juntxs, porque nos encontramos en muchos momentos de toma de decisiones y porque ésta es la magia de viajar en familia.

También he de decir que aunque tenga que trabajar, aunque arrastre asuntos que no me gustaría arrastrar y aunque sucedan conflictos; estoy muy orgullosa de haber tomado la decisión de viajar. Porque puedo descubrir mundo y redescubrirme. Porque descubrirnos y viajar en familia está siendo una experiencia maravillosa. Porque encontrarnos con gente es un regalo; porque por ahora Chile nos está encantando y porque sé que todo lo arrastrado se resolverá. Porque la vida me pone aprendizajes y mi sensación es de paz máxima. Porque de los errores se aprende y cuando haces algo con corazón, sé que todo lo que vuelve es con mucho más corazón, aunque duela el tránsito.

Y creo firmemente que la vida es un regalo, y que la verdad es una gran aliada. Así como las buenas intenciones y los sueños por un mundo mejor.

Y tú, ¿con qué sueñas?

#CrisSaraldiCuentaMucho #VerdadesYMentiras #ViajandoConNiños

Escribir un comentario