Los dinosaurios en Bolivia

Bolivia es una  de las zonas donde los dinosaurios acudían mucho para beber, ya que ahí había un gran lago. El Cretácico me queda un poco lejos y no me acuerdo de esta época; sin embargo, la vida actual ha querido mantener en el recuerdo la época dorada de dinosaurios de este país y visitarlo nos llevó a todos a poder imaginarnos, aunque fuera muy poco, cómo sería esa época de dinosaurios.

Ahí estuvimos entre abril y junio. Fueron algo más de 2 meses donde Bolivia nos atrapó y nos brindó muchos de los regalos del viaje. Desde que llegamos, la presencia de dinosaurios se hizo latente en muchas de sus ciudades. Bolivia se “vende” como el paraíso de los dinosaurios, por el atractivo que tiene y la cantidad de zonas donde se hallaron huellas y restos de estos animales.

Así que Bolivia hace honor a su memoria y lo aprovecha como reclamo turístico. Y también, aunque sea algo paradójico, aprovecha este concepto en el “enfoque cultural y comercial” dirigido hacia la infancia.

¿Por qué digo que es algo paradójico? Porque Bolivia es el país del mundo con mayor mortalidad infantil. Se dan muchísimos casos de abandono, asesinato cuando los bebés nacen con alguna necesidad especial (no hay apenas políticas sociales para esto), muchos casos de violencia en la infancia y abusos sexuales.

Y aunque todo esto esté “en la sombra”, hemos tenido la suerte de poder convivir cerca de ello gracias a nuestra estancia con Mayte, de la Asociación Creamos. Un proyecto hermoso que nos ha regalado la oportunidad de acercarnos a otra realidad.

Ya lo cuento en otro post, como motivo que nos llevó a Cochabamba. Y ha sido nuestro paso por Bolivia lo que nos ha regalado diversos encuentros de los que no esperábamos, con el mundo dinosaurio, entre otros.

La mayoría de los parques que hemos visitado tenían algún dinosaurio como elemento de juego. Y no solo como parte del parque; sino que hemos visitado muchos parques cuyo reclamo eran los dinosaurios. En Sucre, ciudad blanca y hermosa, había un parque de dinosaurios enorme, con columpios, toboganes gigantes, laberintos y figuras, todo de dinosuarios. Para los niños fue genial y nos regaló un día hermoso.

En Sucre también visitamos el parque cretácico, un espacio con figuras a tamaño real; y con algo de historia para que nos culturizáramos más allá de disfrutar del parque. Una cosa que no me convenció es que había la posibilidad de visitar unas huellas cercanas, pero los menores de 12 años no podían ir… No tengo mucho que decir… Ni la ruta era complicada ni el precio era barato.

También en Cochabamba había muchísimos parques de dinosaurios. Pudimos ir a dos: uno en Sacaba; y otro en el centro de la ciudad. Pequeñitos los dos pero muy agradables, sin apenas gente y con dinosaurios en todo el parque.

En La Paz también nos encontramos con alusión a dinosaurios, excursiones, parques y montón de mensajes comerciales.

Efectivamente, Bolivia ha sido un descubrimiento y una conexión profunda para nuestra familia con el “Universo Dinosaurio” que se ha mantenido en Perú, Chile y ha venido a España con nosotros. Un atractivo muy interesante que nos ha llevado a investigar tipos de dinosaurios y volvernos casi expertos; así como hablar de otras épocas que no recordamos ;).

El parque Torotoro, al norte de Potosí, no lo visitamos. Sin embargo, nos consta que es uno de los destinos más visitados a nivel mundial para investigar acerca de los dinosaurios.

Así que si quieres saber de dinosaurios, Bolivia es un buen lugar para comenzar ;P

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