Por favor, tócame

Por favor tócame es una poesía de Phyllis K Davis que hoy quiero dejarla por aquí. Me apasiona y me acompaña durante todos mis cursos donde el masaje es parte.

El masaje infantil es una herramienta más de juego y soy de las que opina que nos ayudará a conectar con nuestros hijos e hijas si somos capaces de ver masaje en los pequeños momentos cotidianos.

A veces nos sentimos frustradas cuando no logramos el ideal de tener un rato de masaje, con bebé/niño desnudo, tranquilo y con ganas de disfrutar un masaje. Y sinceramente, creo que eso es muy complicado, dada la vida que llevamos hoy en día.

Pienso que cantar una canción sobre el cuerpo en algún momento de espera de nuestro día (semáforo, supermercado, momento de calma antes de salir de casa o justo al llegar…) es una oportunidad que nos ayuda a reforzar el vínculo. Estos momentos de conexión para mí son parte del masaje a través del juego.

De todo ello te hablo en mi curso de la Escuela Bitácoras, “Masaje infantil a través del juego”, que si no lo has hecho, puedo decirte que tras 3 años en la Escuela, he recibido mensajes muy bonitos. Es un curso que puede cambiarte la vida ;)

Lo que sí que creo que puede al menos, dejarte un momento de paz ahora mismo, es esta poesía de Philip K. Davis que me acompaña desde que me formé como Educadora de Masaje Infantil por AEMI.

Hoy te la regalo desde esta ventana al mundo.

Por favor, tócame

Si soy tu bebé, tócame,
Necesito tanto que me toques,
no te limites a lavarme, cambiarme los pañales y alimentarme.
Méceme junto a tu cuerpo, besa mi carita y acaricia mi cuerpo.
Tu caricia relajante y suave expresa seguridad y amor.

Si soy tu niño, tócame
aunque yo me resista y te aleje,
persiste, encuentra la manera de satisfacer mis necesidades.
El abrazo que mes das por las noches ilumina mis sueños,
el modo en que me tocas durante el día, me dice cómo te sientes.

Si soy tu adolescente, tócame.
No creas que, por ser casi adulto, no necesito sentir que aún me cuidas.
Necesito tus brazos cariñosos y tu voz llena de ternura.
Cuando el camino se vuelve difícil, el niño que hay en mí te necesita.

Si soy tu amigo, tócame.
No hay nada que me comunique mejor tu cariño que un abrazo tierno.
Una caricia curativa cuando estoy deprimido me asegura que me quieres, y me informa de que no estoy solo.
Tu contacto pudiera ser lo único que logre.

Si soy tu compañero sexual, tócame.
Podrías creer que la pasión basta,
pero solo tus brazos alejan mis temores.
Necesito tu toque de ternura que me da fe,
y me recuerda que soy amado porque soy como soy.

Si soy tu hijo adulto, tócame.
Aunque tenga mi propia familia para tocar
aún necesito que me abracen papá y mamá cuando me siento triste.
Como padre yo mismo, mi visión ha cambiado y los valoro aun más.

Si soy tu padre anciano, tócame
como me acariciaban cuando era pequeño.
Coge mi mano, siéntate cerca de mí, dame tu fuerza y calienta mi cuerpo cansado con tu proximidad.
Mi piel está arrugada, pero goza cuando es acariciada.

No tengas Temor
Sólo Tócame

Phyllis K. David

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