Infancia y Aceites esenciales

Los aceites esenciales son un gran aliado en la crianza y educación de la infancia. Los niños pueden usar aceites esenciales y, además, soy de las que opina que el solo hecho de integrarlos en tu vida, les aporta múltiples beneficios. Para mí, son fuente de inspiración, ya que me ayudan a conectar con los sentimientos y necesidades de todos los miembros de mi familia (y también fuera de ella).

Cuando utilizamos aceites esenciales con la infancia, siempre hay que diluirlos en un aceite vegetal antes de aplicarlos en la piel. Los niños y las niñas necesitan menos aceite que las adultas. Además, son capaces de hacer “magia”, o al menos así lo vivimos en casa. Podemos reducirlo a la mitad o hasta 1/10 parte. Lo mejor es empezar poco a poco e ir incrementando el número de gotas. .

Te recomiendo evitar los aceites esenciales que contienen moléculas agresivas para niños menores de 5 años: mentol, eucaliptol, eucalipto globulus, eucalipto radiata o romero. También aceites esenciales con fenoles: canela, clavo, tomillo timol; y aceites esenciales con cetona: salvia officinalis. Realmente para mí, el uso de los aceites en casa es un juego en sí mismo y una manera de disfrutar de los botes, de los aromas, del juego con ello, y poco a poco ir integrando las propiedades beneficiosas que cada aceite tiene. Vivo los aceites como un compañero más de vida que tiene múltiples mensajes positivos para nuestros hijos e hijas.

Te cuento usos de aceites esenciales en la infancia:

Bebés hasta 3 meses. Se recomienda usar aceites esenciales en los recién nacidos a partir de los tres meses, ya que su piel es muy permeable y los aceites esenciales pueden ser demasiado fuertes. Puede haber casos en los que se pueden usar los aceites esenciales muy diluidos.

Los cólicos del lactante, la limpieza del cordón o la inquietud en el sueño son algunos de los usos más habituales en esta etapa.

Bebés a partir de 3 meses. Un bebé a partir de los 3 meses puede beneficiarse de las maravillosas propiedades terapéuticas de estas sustancias aromáticas, pero la dilución será la mínima.

La fiebre, la congestión, la tos, el estreñimiento, la dentición y la angustia de separación son también los usos más comunes. La bañera, el difusor o el masaje con cuentos y canciones son algunas herramientas que a mí me encantan para estas edades, y de las que te hablo en mis cursos de Aceites y juego y en el de Masaje infantil a través del juego de la Escuela bitácoras.

Niños hasta los 6 años aprox. Aquí poco a poco vamos incrementando el número de gotas que podemos aplicar sobre la piel.

La separación, el colegio, los miedos, la etapa yoica o las primeras veces, se pueden acompañar con aceites esenciales. También los mocos, la garganta, oídos, toses y problemas de sueño. Ya sabes que soy una firme defensora de tener los aceites como aliados y es posible que encuentres en el juego una oportunidad de disfrutar del bienestar en familia.

De 6 a 12 años, ya casi están al nivel de dilución adulta. En esta etapa es maravilloso ver cómo han integrado la capacidad curativa de los aceites en su día a día.

Podemos acompañar la necesidad de hacer propuestas educativas, reflexionar sobre películas o situaciones vividas, contar historias con aceites, malestares físicos derivados del crecimiento o de experiencias sociales, también primeras veces o cualquier enfermedad.

A partir de los 12 años, la dilución será como la de los adultos; y aquí, salvo el acné juvenil que suele ser más propio de esta etapa, el resto de aplicaciones serán como nosotras.

Eso sí, recuerda que siguen siendo niños, que necesitan momentos de conexión y cuidado; y que el masaje y los juegos y canciones son herramientas que nunca pasan de moda, que siempre ayudan y que si ahí nos encontramos, seguro que les ayuda también a conectar consigo mismos.

Y si tienes dudas, aquí me tienes.

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